viernes, 31 de julio de 2009
Cuando el mercader da motivos a su tripulación, una parte de la misma comienza a retirarse gradualmente.
Primero uno, después dos... y luego cuatro, cinco o seis juntos. Todos van yéndose a trabajar en los navíos de otros mercaderes que evidencian menos motivos o al menos los retribuyen mejor.
Y muchos de ellos no sólo se llevan sus cosas al irse, sino también parte de los corazones de otros vikingos que se quedan.
Ustedes saben de qué vikingos hablo cuando les digo que se llevan parte de mi corazón también.
Primero uno, después dos... y luego cuatro, cinco o seis juntos. Todos van yéndose a trabajar en los navíos de otros mercaderes que evidencian menos motivos o al menos los retribuyen mejor.
Y muchos de ellos no sólo se llevan sus cosas al irse, sino también parte de los corazones de otros vikingos que se quedan.
Ustedes saben de qué vikingos hablo cuando les digo que se llevan parte de mi corazón también.
Ya no quedan motivos para permanecer en la embarcación.

3 acólitos opinaron:
Pese a la euforia del cambio, siento una tristeza enorme. Me llevé parte de los demás, pero dejé muchísimo mío allí. Cuidaré lo que me llevo. Cuiden lo que dejo :)
Seguimos comunicados... siempre hay botecitos apartados donde pueden reunirse tripulantes de diferentes embarcaciones.
Besos.
Ni hablar cuando además el mercader se ha tomado por costumbre despedir a un vikingo cada último día de mes a las seis de la tarde. Cuando el sol empieza a ponerse, se prepara la plancha y cualquier vikingo puede ser obligado a caminar por allí (vieja mala costumbre que el mercader ha heredado de antigüos barcos piratas).
Muchos vikingos esperábamos que fuéramos los afortunados en ser lanzados al mar, porque como bien explicaste vikingo Lucas, ya no quedan motivos para permanecer en la embarcación. Pero el afortunado esta vez fue otro; el vikingo expulsado del mes fue aquél cuyo nombre suele asociarse con los acólitos más acérrimos de las religiones del Nuevo Mundo, y bajo el más absurdo de los motivos.
En fin, quizás otras embarcaciones nos esperan, con otros mercaderes y nuevas aventuras.
A todos los vikingos que partieron en otros navios, buscando nuevos horizontes, les digo, a no estar tristes, el mundo gira, y en cualquier momento podemos volver a cruzarnos.
No me gustan mucho las despedidas, asi que solo les diré ¡¡hasta pronto....!!
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