viernes, 31 de julio de 2009
Cuando el mercader da motivos a su tripulación, una parte de la misma comienza a retirarse gradualmente.
Primero uno, después dos... y luego cuatro, cinco o seis juntos. Todos van yéndose a trabajar en los navíos de otros mercaderes que evidencian menos motivos o al menos los retribuyen mejor.
Y muchos de ellos no sólo se llevan sus cosas al irse, sino también parte de los corazones de otros vikingos que se quedan.
Ustedes saben de qué vikingos hablo cuando les digo que se llevan parte de mi corazón también.
Primero uno, después dos... y luego cuatro, cinco o seis juntos. Todos van yéndose a trabajar en los navíos de otros mercaderes que evidencian menos motivos o al menos los retribuyen mejor.
Y muchos de ellos no sólo se llevan sus cosas al irse, sino también parte de los corazones de otros vikingos que se quedan.
Ustedes saben de qué vikingos hablo cuando les digo que se llevan parte de mi corazón también.
Ya no quedan motivos para permanecer en la embarcación.
